Hechos y Retos del Cloud Computing: La Nueva Frontera

Cloud Computing es un término que se ha adueñado de diversos ámbitos del mundo de las TI. La definición de este término era, al principio una práctica donde se utilizaban recursos de varias máquinas para crear una “supercomputadora virtual”. Fue utilizado principalmente para proyectos cooperativos que requerían de una gran cantidad de poder de procesamiento, con un presupuesto limitado. De esta manera, se reunían computadoras en línea, descargando un programa cliente que permitía utilizar una parte del poder de procesamiento de la computadora inscrita y con todas ellas, armar una supercomputadora virtual. Actualmente, “Cloud Computing” es la condensación de las actividades del usuario en línea, haciendo que lo único esencial para realizar esas tareas sea una computadora, acceso a Internet y un navegador. Hemos dado el salto gigantesco que eso significa, en términos de estar anclados, en el siglo pasado, a las máquinas de casa u oficina, enfrentando una realidad de la que apenas alcanzamos a utilizar una pequeña parte de su potencial: múltiples dispositivos adaptados a un uso particular, unidos a una gran nube de dispositivos de otros tipos, todos ellos accediendo a la misma información con idéntica facilidad y coherencia. Estas actividades pueden ser el envío de correos electrónicos, el compartir documentos en línea para su edición y el respaldo de información.

La nube perfecta

Hoy en día, existen empresas enfocadas a proporcionar todo tipo de recursos para satisfacer cualquier aplicación que se les pida, utilizando un gran poder de procesamiento y almacenamiento disponibles, lo que permite que el usuario tenga acceso a un número de recursos virtualmente ilimitados para tareas específicas.
La nube será sin duda, la nueva frontera. Y ésta se extenderá en dos ámbitos: el de usuario y el corporativo.
Actualmente, el usuario ya disfruta de sus beneficios, experimentando una transición gradual pero estable de las actividades que usualmente tenía frente a un monitor en distintos dispositivos portátiles, además de tener acceso a sus datos, disponibles desde cualquier terminal tras una autenticación simple, pero que deberá ser robusta y confiable. Esta práctica cautivará poco a poco a los usuarios, que demandarán cada vez más su correo, agenda y procesador de textos en un estado permanente, evitando así, estar lejos de él o encontrarse con una computadora apagada. De entre estas aplicaciones la que experimenta un alto aumento es la de almacenamiento en línea.
Pero la evolución que marcará la tendencia más fuerte es la del mercado corporativo. Es cierto que el Cloud Computing nos ha demostrado su vulnerabilidad en un par de ocasiones (servicios de correo, agenda y documentos compartidos inaccesibles por horas y a veces días), sin embargo, la tecnología seguirá avanzando lo suficiente como para que sea confiable en un esquema de implementación corporativo similar al que tuvo en su momento el propio correo electrónico empresarial. Con esta evolución, las empresas comenzarán a tener los datos más allá de sus muros de protección y gozarán de costos menores, funciones de acuerdo a sus necesidades, y soporte para una colaboración sencilla, y sobre todo segura.
Poco a poco, los centros de datos corporativos estarán fuera de las empresas. Las únicas que seguirán con esta tendencia serán las que por su tamaño, tengan que recurrir a un data center propio, su nube particular.

El software, pieza clave de la nube

Actualmente, la guerra de sistemas operativos es el precedente de la conjunción de aplicaciones que experimentaremos en la plataforma de la nube. El sistema operativo deberá responder a tres exigencias: Seguridad, Estabilidad y Competencia. Sea cual sea la plataforma (Windows, MacOS, Linux), deberá tener en cuenta que los usuarios requieren sistemas amigables con el usuario, que utilicen los recursos de las computadoras de manera óptima, y que no representen un problema de configuración, compatibilidades o restricciones excesivas. Por su parte, el navegador será la puerta de entrada a este conjunto, utilizando recursos de ambos lados de la línea, cada uno en su medida, para ejecutar las tareas necesarias. En este posible estado de las cosas entra una pregunta fundamental: ¿Qué pasará con el software de aplicación como lo conocemos? La apuesta principal en este sentido es el Software as a Service (SaaS, por sus siglas en inglés), una plataforma que está íntimamente relacionada con el concepto de ultraportabilidad que plantea el Cloud Computing.
Los analistas de Gartner aventuran que en 2011, el gasto en SaaS alcanzará el 25% de la inversión total en software. Mientras que otro estudio de la consultora Saugatuck Technology, indica que el porcentaje de empresas y ejecutivos de TI que utilizan al menos una tecnología SaaS aumentó de un 11% a un 26% en el 2006. Por su parte Saugatuck Technology prevé que para el 2010, el 65% de las organizaciones habrá introducido al menos una aplicación siguiendo el modelo de SaaS, dicho así; las compañías de TI dedicadas al software encontrarán una nueva parcela para explotar.

Esta tendencia contará con tres actores principales:

– Usuarios Finales: Los usuarios comenzarán a utilizar un esquema de pagos por software basados en cuotas mensuales. Con esta opción, podrán probar y evaluar el servicio online en lugar de proporcionar recursos de su CPU necesarios para analizar el software, o instalarlo en sus máquinas. Al no estar atado a un espacio físico, la implementación y el mantenimiento del software se puede administrar desde cualquier lugar. Los datos tendrán una estructura central, accesible y segura, en lugar de estar dispersos en varios servidores y computadoras. Además, el usuario no tendrá que experimentar pérdida de datos en caso de una falla eléctrica o descarga en su localidad.

– Organizaciones: Ahorrarán en costos de aplicación, debido a que no tendrán que invertir en un área especializada para soportar el sistema, por lo que bajarán sus costos y su riesgo de inversión.Esto representa un reto enorme para las compañías de software que opten por este camino, ya que la disponibilidad de la solución deberá ser total. En este esquema, las caídas del servicio o las “horas muertas” deberán desaparecer. Esto significa que la garantía de disponibilidad de la aplicación y su correcta funcionalidad, son parte del servicio que otorga la compañía proveedora del software y no puede darse el lujo de una pérdida de disponibilidad, ya que eso repercutirá negativamente en su percepción con los usuarios y clientes.Esto dará como resultado mejores aplicaciones, que tengan un acercamiento más práctico a las necesidades del usuario y con una calidad exigida que beneficiará al usuario.

– Distribuidores Independientes de Software(ISVs): El software puede desplegarse en un entorno controlado centralizado, con lo que se reducen las llamadas al escritorio de ayuda así como los costos de soporte. Esto permite una respuesta más rápida a los posibles problemas que pudieran presentarse y una mayor eficiencia en el manejo de recursosde los ingenieros involucrados.Al ser un entorno de acceso controlado, los usuarios no tendrán que preocuparse por actualizaciones constantes o que los hagan perder tiempo o utilizar a su departamento de TI. Estas actualizaciones serán transparentes para el usuario y no afectarán su trabajo, sino que mejorarán las aplicaciones sin que el usuario se moleste por configurar. Además, el tema de la seguridad será un factor fundamental para los proveedores del servicio, quienes tendrán que invertir más y de mejor manera en un esquema que permita autentificaciones confiables de los usuarios. Con estas aplicaciones la confianza en el servicio crecerá, ya que el usuario se sentirá tranquilo de que sus datos están seguros, a prueba de robo, modificación o ingreso no autorizado. En la cuestión financiera, los ISVs tendrán una mejora en el manejo de sus finanzas, ya que el esquema de servicio de software les creará una cartera de pagos programados mensualmente, lo que traerá una estabilidad que permitirá administrar mejor las entradas de Investigación y desarrollo. Las pequeñas y medianas empresas entrarán a este sistema, permitiendo que la base de clientes de los ISV crezca. El software ya no será una herramienta que requiera una experiencia previa de manejo o un despliegue de aplicaciones de instalación complejas. Con esto, las PyMEs podrán utilizar esta tendencia para mejorar sus procesos y optimizar sus recursos de TI.

Cuando la lluvia nos alcance

El Cloud Computing será una de las soluciones que más ahorro va a suponer a las empresas, al ser un esquema libre, con amplio mercado y gran competitividad, cuyo único costo fijo será la conexión a Internet. Las empresas que ofrecen este esquema naciente deben tener eso en cuenta al momento de diseñar su estrategia de negocios y productos.
¿Está realmente la industria preparada para el Cloud Computing? Los primeros resultados son alentadores. Será la tecnología la que determine el rostro del mercado y las aplicaciones que ganarán la próxima apuesta, la siguiente frontera de TI: Las nubes.

Por: Pablo Reséndiz
(Revista Software Guru #22)

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